Mirar para arriba, ver sus cúpulas, sus techos, sus edificios, su arquitectura. Mirar hacia adelante, ver su potencial, su futuro, sus posibilidades sus proyectos. Mirar hacia atrás, ver sus costumbres, sus historias cotidianas, sus personajes. Mirar hacia los costados y ver quiénes conforman hoy esta gran ciudad que nos acompaña día a día con sus virtudes, defectos, características tan particulares, paisajes y amigos que conviven y apoyan este gran sueño de vivir en el lugar que elegimos vivir.

Pero además, queremos hablar de futuro. Porque estamos convencidos que Rosario es futuro. Rosario pertenece a “los que vienen” a aquellos que nos sucederán. A quienes conformarán esta gran ciudad que hoy vemos como poco a poco va forjando una identidad tan particular, tan asociada al arte, a la cultura, a la música. Esa identidad que supimos conseguir a pesar de las diversidades. A pesar de las rivalidades políticas y futboleras. Una identidad que nos llena de un orgullo desconocido hasta ahora por nosotros, este gran pueblo con ansias de río y este río con ansias de mar.

Nuestra ciudad no tiene fundador ni fecha de fundación, sino un proceso de formación espontánea. Y así, como fue su fundación, es su crecimiento, espontáneo y motivado por las ganas y el potencial de su gente que, progresivamente fue tomando conciencia del valor de su lugar y se fue sintiendo parte integrante de una comunidad casi exclusiva de fanáticos, como nosotros, que decidieron “ponerse las pilas”.

Y éste es nuestro humilde aporte a ese futuro del que pretendemos formar parte, dejando nuestra huella, nuestro espacio.

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