Rosario360.com
Por Anabel Donnet
Cervicales
Los nudos Conectivos
La noche estuvo repleta de pesadillas. Te levantás y los huesos de tu cuello suenan estrepitosamente. Parece que la incomodidad seguirá por el resto de la jornada. ¿Cómo hacer para que las cervicales dejen de dominar nuestro humor?
Las contracturas en la zona del cuello, hombros, nuca son un reflejo bastante común de un pico de nuestro estado interior. El streés, los nervios acumulados, o simplemente una noche oscura de insomnio pueden generar estos focos de dolor corporal que no son más que reflejos de emociones irritables no expuestas oportunamente.

El cuello es un punto  central en nuestra vida ya que es el encargado de  conectar  nuestra psiquis con el resto de los órganos responsables de nuestra vitalidad. Por ello cuando estamos pasando por uno de estos incómodos pesares los efectos se van a materializar en otros lugares del cuerpo. Es muy común que, frente a una  o varias contracturas cervicales, aparezcan mareos, vértigo, náuseas, taponamiento de oídos, sensación de vacío en la cabeza, cansancio de ojos, descompostura estomacal, mal funcionamiento del hígado… entre otros síntomas.

Lógicamente, si ves que los dolores persisten en el tiempo, sería conveniente que visites a un especialista para que te haga los correspondientes estudios ya que puede ser más que una simple molestia. Estos síntomas también pueden estar indicando otras afecciones más complicadas como ser hernia de disco, rectificación, artrosis; por lo cual es pertinente que no tomes ninguna medida por tu cuenta.

Sin embargo sí hay algunas conductas que puedes ir corrigiendo sin necesidad de angustiarte mucho. Por ejemplo la postura. Caminar y estar sentada correctamente mientras tipeas en tu notebook es una de las herramientas más simples que existen para evitar las contracturas. También es recomendable tener una rutina de ejercicios que facilitan el distanciamiento entre las vértebras (yoga, pilates, esferodinámica) es menos probable que padezcas estos problemas.
Aunque esto no te garantiza el bienestar absoluto porque, antes que nada, tenés que recordar que nuestra columna no es un ente aislado que funciona por sí mismo. No es un aparato que luego de 6 clases de yoga ya va a funcionar perfecto sino que lo hará acorde a todas las influencias a las cuales lo sometemos diariamente, tanto física como psíquicamente.

Por esto  también se puede decir que el peso de unos hombros  contracturados son la consecuencia sintomática de una persona que lleva una carga demasiado pesada para su capacidad. Lo que comúmente se denomina “mochila”. Cuando se están llevando actividades estresantes, sin tomarse el tiempo necesario para descansar, estar al aire libre, relacionarse con los seres queridos, suele ocurrir que este peso termine por aplastar la identidad del sujeto que lo está sosteniendo.

Hay muchas personas que se preocupan más por el dolor de cabeza y creen que tomando un medicamento diariamente podrán sentirse mejor. Pero esto no es más que un recurso pasajero que no soluciona el problema de raíz, ya que puede ser que este malestar surja porque tiene una contractura cervical dado un ritmo laboral excesivo… es lógico que la verdadera solución está en bajar unos cuantos cambios en las exigencias, responsabilidades, y actividades .
A veces el trajín diario nos impide escuchar nuestros propios gritos de auxilio existencial, por eso tenemos que dar gracias a estos dolores de cuello ya que son alarmas corporales sobre una furia, una angustia, o una pesadilla no resulta en otro plano de nuestra vida.

Somos un todo, y cada acto (hecho o pensado) representa un reflejo que tarde o temprano tiene que salir a la luz.

Por eso es mejor, antes de irte a dormir, largar toda la angustia… ya sea escribiendo, hablando con una amiga, o simplemente reflexionando sobre la disputa vivida horas atrás. Esto es mucho mejor que apagar la luz y despertarse al otro día con un terrible nudo en  nuestro cuello.